viernes, 3 de diciembre de 2010

Innovación y Astronomía

Segundo ejemplo: la astronomía. “Por un lado, uno piensa: qué cuestión más inútil que la astronomía. La estrella más cercana de la vía láctea está a 85 mil años de viaje si fuéramos en el cohete más rápido que existe en el mundo, de 15 km por segundo. Pero, por otro lado, para trabajar en esta área se necesitan instrumentos de alto nivel. Dos mil o 3 mil millones de dólares en máquinas para Paranal, que demoran 10 años en ser diseñadas, 10 en construirlas y otros 6 o 7 en dejarlas a punto. La pregunta es: Chile se va dedicar a tener sólo los observatorios en su terreno o lo usará como una manera de meterse al club de la fabricación de computación de alto nivel, robótica, etc.”

Prosigue: “para eso necesitamos que no nos dediquemos sólo al negocio de la astronomía, sino al de instrumentación en torno a la astronomía. El observatorio ALMA tendrá 65 antenas únicas en el mundo. Para que eso funcione se requiere computación de alto nivel, a 5 mil metros de altura. Necesitamos una capacidad emprendedora que, probablemente, va más allá del astrónomo normal. Y también el Estado puede jugar un rol, porque se requieren convenios para acceder a esas tecnologías”.

Y culmina: “ahora que estamos preparándonos para la construcción del nuevo observatorio de la ESO, es el momento de entrar a ese club. Ahora se empiezan a fabricar los instrumentos. Y ahí vienen posibilidades de relaciones exteriores. ¿Por qué no lo hacemos con Brasil o México? Así empieza a plantearse el tema de otra manera. De nuevo, ahí juega un rol el Estado, el capital semilla”.


Extracto de entrevista a Fernando Flores publicado en Revista Capital...
Artículo correspondiente al número 290 (3 al 16 de diciembre de 2010)